Guías6 min de lectura14 de julio de 2026

Cierre de caja en una cafetería: la rutina de 10 minutos

Una rutina de cierre pensada para cafeterías: muchos tickets pequeños, mucha tarjeta y poco tiempo. Con checklist descargable y gratuita.

Muchos tickets pequeños: el reto de la caja de una cafetería

La caja de una cafetería tiene su propia personalidad: el ticket medio ronda los 3 a 6 €, hay clientes que pagan 1,60 € con el móvil sin pestañear, y entre las ocho y las diez de la mañana pasan por la barra más operaciones que en todo el resto del día. Un local normal puede hacer entre 150 y 250 tickets diarios. Con esos números, el descuadre casi nunca viene de un error grande: viene de la acumulación de errores diminutos, un cambio de 10 céntimos aquí, un café marcado mal allá. Y encima el cierre llega cuando llevas doce horas de pie. Por eso la rutina de una cafetería tiene que ser corta, siempre idéntica y a prueba de cansancio: diez minutos cronometrados al bajar la persiana.

La rutina de diez minutos al bajar la persiana

  • Minuto 1: saca el informe Z del TPV o apunta el total del día separado por medios de pago.
  • Minutos 2 a 4: cuenta el efectivo del cajón de mayor a menor, billetes y luego monedas, y apunta la cifra exacta con céntimos.
  • Minuto 5: resta el fondo de apertura (por ejemplo, 80 €). El resultado es tu efectivo del día.
  • Minuto 6: haz el cierre de lote del datáfono y compáralo con el total de tarjeta del TPV.
  • Minuto 7: repasa los Bizum del día en la app del banco, uno a uno.
  • Minuto 8: apunta los gastos pagados de caja con concepto e importe: la leche comprada de urgencia, el pan del obrador, las servilletas.
  • Minutos 9 y 10: escribe el resumen del día (ventas por medio de pago, gastos, descuadre) y deja contado el fondo de mañana.

Café, tarta y Bizum: cuadrar pagos pequeños y mixtos

Tres situaciones típicas de cafetería y cómo tratarlas. Primera, el pago mixto: la clienta paga el café con tarjeta y la tarta en efectivo. Se registra como dos cobros en el TPV, no como uno redondeado, porque si no, el cuadre de tarjeta y el de efectivo se estropean a la vez. Segunda, el contactless pequeño: cobrar 1,60 € con tarjeta y pensar ya lo apunto luego es la receta del descuadre; todo pasa por el TPV en el momento, sin importar el importe. Tercera, el Bizum: un solo número de cobro, el del negocio, y repaso diario en la app del banco, porque el Bizum de las cinco de la tarde llega con un nombre de pila que nadie reconoce y es el que te tiene media hora buscando. Un día normal puede cerrar así: 289,40 € en tarjeta, 176,20 € en efectivo y 24,00 € por Bizum. Tres números que, si la rutina se cumple, cuadran solos.

Checklist de apertura y cierre

  • Apertura: cuenta el fondo de caja. ¿Están los 80 € exactos que se dejaron anoche? Si no, apúntalo antes de abrir, porque ese error te perseguirá todo el día.
  • Apertura: comprueba que el datáfono tiene batería y papel, y que el TPV arranca con la fecha correcta.
  • Apertura: deja a mano el sobre o la cajita para los tickets de gastos del día.
  • Cierre: informe Z, recuento de efectivo, cierre de lote del datáfono y repaso de Bizum, en ese orden.
  • Cierre: gastos de caja apuntados uno a uno, con concepto e importe, con sus tickets en el sobre.
  • Cierre: resumen del día escrito y fondo de mañana contado y guardado.
  • Cierre: si hay descuadre, se apunta con su signo, aunque sea de céntimos. En este blog tienes esta checklist en formato descargable y gratuito, lista para imprimir y pegar junto a la caja.

Qué hacer con el descuadre de céntimos

Con 200 operaciones pequeñas al día, los descuadres de céntimos son física, no mala fe: cambios de 5 y 10 céntimos dados con prisa suman. La regla sensata tiene dos partes. Una: fija una tolerancia, por ejemplo 1 €, y no pierdas veinte minutos de tu vida buscando 0,30 €. Dos: apunta el descuadre igualmente, todos los días, con su signo. ¿Por qué, si es pequeño? Porque el patrón mensual es donde está la información: si cada día faltan entre 0,80 y 1 €, al mes son unos 25 €, y eso ya no es azar, es una causa concreta, como un redondeo generoso al dar el cambio o una tecla del TPV que se marca mal. Y al revés: el día que el descuadre pase de 5 €, ese día sí se busca en serio, empezando por los dos sospechosos habituales, el gasto de caja sin apuntar y la venta marcada en el medio de pago equivocado.

Para ser claros: esta checklist es una rutina de control interno, no asesoramiento fiscal ni contable. Te dice cuánto dinero hay en el cajón y por qué; qué debes declarar y qué documentos conservar te lo dice tu gestoría.

Preguntas frecuentes

  • ¿Cuánto fondo de caja necesita una cafetería? Menos que un bar de noche: entre 60 y 100 € suele bastar, con peso en monedas de 1 y 2 € y billetes de 5 y 10, que es lo que pide el cambio del desayuno.
  • Si casi todo se cobra con tarjeta, ¿hace falta cerrar caja? Sí, y de hecho es más rápido: menos efectivo que contar. El cierre no es solo contar monedas, es cuadrar datáfono, Bizum y gastos del día.
  • ¿Quién cierra cuando el dueño no está? Quien cierre el local ese día, con la checklist delante y dejando el resumen escrito. La rutina existe precisamente para no depender de una sola persona.
  • ¿Dónde guardo los cierres? Donde de verdad los vayas a consultar: una carpeta, un Excel o el grupo de WhatsApp de la cafetería. El histórico solo sirve si se puede comparar semana contra semana y mes contra mes.

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La checklist en papel junto a la caja funciona de maravilla. Y si el resumen del cierre lo escribes en el grupo de WhatsApp de la cafetería, ZapLedger lo convierte en tu registro de caja con historial y totales. Pruébalo 14 días gratis, sin tarjeta.

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